Me gustaba más cuándo tenia el control. Siempre es más divertido ser quien decide. Ahora esto, ahora no. Qué poderoso se siente uno al manejar los deseos de otros. Ahora sí, ahora no. Quizás luego…Pero claro, llega un momento en que toda decisión caduca. Jodido tiempo. Nada dura. Así que toca decantarse. ¿A o B?¿Ahora o luego?¿Sí?¿No? –Y una vez que te pronuncias.
Fuck it up. Todo a la mierda. Vuelve a ser común. Uno de tantos. ¿Qué te queda? Esperar a vivir las consecuencias. Darte de bruces con el acierto o con la más jodida de las equivocaciones. Me gusta alargar los momentos previos. Las cosas siempre son más dulces cuándo sabes que están al llegar. El amargo sabor de lo gastado. La Nochebuena…nunca he disfrutado tanto una noche sin dormir. Imaginando. Deleitarme en la idea de lo que habría debajo de todos y cada uno de esos pomposos papeles coloreados. Qué buen sabor de boca. Claro que cuando sale el sol, uno se levanta y arranca, destroza, reduce los alegres papelitos a jirones y la ilusión se esfuma con ellos. Los regalos acaban volviéndose monótonos, aburridos. Todos iguales. Y llega la hora de empezar a pensar en qué pedir para el año próximo. Caprichos.

Últimamente todo son caprichos.
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