
Me fui a darle la vuelta al mundo y con esto me encontré.
…un lobito bueno,
al que maltrataban
todos los corderos…
Todo estaba del revés. No sé exactamente en qué momento se le dio la vuelta, si quiera si yo tuve algo que ver y para ser sinceros tampoco me lo cuestioné mucho. Es como la Ley de la Gravedad y las mareas, un hecho que alguien ya ha explicado y que por mucho que yo me cuestione no dejará de existir, de estar ahí. Mi mundo se había girado 360º y yo ahora tenía que decidir si seguir hacia delante, quedarme stuck in the middle with you o quizás dar unos pasos hacia atrás. Opté por caminar recto, con la mirada fija al frente temiendo girarme y convertirme en una estatua de sal. “El pasado, pasado está.” No sabría decir si fui cobarde o viví un arranque de valentía.
…Y había también
un príncipe malo
una bruja hermosa
y un pirata honrado…
No obstante, estando el mundo del otro lado, ¿cómo saber si lo que yo creía “seguir para delante” no era ir en dirección contraria o correr sobre mis propios pasos? Como cuándo te miras a un espejo o das indicaciones a otras personas, las referencias de izquierda y derecha estaban invertidas, cambiadas. ¿Quién podía decir ahora qué paso era el indicado?
…Todas estas cosas
había una vez
cuando yo soñaba
un mundo al revés…
Afortunadamente (o no) el despertador sonó de nuevo a las 7 de la mañana de un lunes cualquiera. La rutina volvía a ser la misma. Yo era la misma con mi mismo pijama en mi misma habitación y las mismas voces infantiles resonando en el salón. Y dejé de preocuparme. Cuándo pisé el mundo real, sin embargo, sentí mis pelos, mi abrigo, mi bolso, mis pendientes caer irremediablemente hacia abajo. Después de todo ya lo decía el de la barca…la vida es sueño y los sueños, sueños son.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

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