lunes, 16 de marzo de 2009

lunes, 16 de marzo de 2009

Hay veces que el cuándo y el cómo cuentan. De hecho, creo que el cuándo y el cómo siempre cuentan. Es como un puzzle. No puedes juntar las piezas si no están en la posición adecuada. Puedes intentarlo a golpes pero no acabarán casando por mucho que quieras. Hoy he visto una película. Preciosa. Emotiva. De las que a mí me gustan. Llena de casualidades, además. Íntima. Detallista. Personal. De las que me habrían enamorado no hace mucho. Pero no me he creído ni un minuto.Ya no era el momento. Es más, desde el primer instante en que los protas se miran sabía que estaban mintiendo. Las películas siempre mienten. Es una idea que ya no puedo quitarme de la cabeza. No puedo creer en ellas. Y es raro. Raro porque conozco gente que aún cree en príncipes azules. Que vive con príncipes azules, que se casará con ellos. Para mí los príncipes azules están todos muertos. Estas cosas sólo pasan en las películas. Mi romanticismo ha agonizado en los últimos años y, bueno, se resiste a dejarnos pero sufre de realismo crónico. Mi puzzle se está deshaciendo a sí mismo. Una vida al revés. Ya no esperaré que llames después de robarme unos besos. Me sorprenderá si lo haces. Y, mejor aún, no me quitará la sonrisa, ni el sueño. Todo acaba convirtiéndose en rutina. Es cuestión de tiempo.

Dices que tienes corazón
Porque sientes sus latidos.
Eso no es un corazón,
Es una máquina que hace ruido…

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
◄Design by Pocket, BlogBulk Blogger Templates