Lo bueno de empezar un nuevo año, lo mejor de empezar otros 365 días que no sabes a dónde van a llevarte, es poder precisamente repasar los anteriores y refugiarte en las cosas que has sentido y perseguido, que has conseguido y que no, que te han elevado a la cima o hundido en lo más profundo de tu abismo.. Ver que, ante la incertidumbre de lo que viene, lo pasado al menos ya te hizo sentir vivo.
Muy curioso este último punto.
Pasando las hojas a la contra me retiene un pensamiento constante: No fui capaz de sentir lo viva que estaba cuándo estas pequeñas líneas pasaron por mi cabeza. Ahora que las releo meses más tarde, muertas me parecen intensas. Toda la tristeza que me animó a escribirlas se ha transmutado en belleza. Sin duda, Kundera tenía mucha razón y el crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia.
“Agridulce comienzo primaveral. El mismo sol, el mismo césped, -e incluso me atrevería a decir- las mismas miradas; pero los acontecimientos tan diferentes. Es curioso, la última vez que atravesamos juntos la calle Arenal no había música pero bailamos. Hoy las cuerdas vibraban por unas cuantas monedas al son de las trompetas y yo bailé sola para disimular la tensión de los poemas no escritos.
¿De los que no nos atrevimos a escribir? Porque estaba claro en tus ojos que hoy te sentías poeta. No tengo claro lo que estaba escrito en los míos. No sé decirte que no y, lo siento, pero mi máquina de hacer latidos ya no se acuerda de cómo se articulan los síes. Imagino que a la gente a la que se ha querido mucho siempre se la querrá un poco. Y un poco para ti, babe, nunca es suficiente. Lo he vivido, lo sé.
Te mereces un todo. Un todo que yo hoy no puedo darte.”
http://www.goear.com/listen/5c9f8f8/lover,-you-shouldve-have-come-over-jeff-buckley

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