Lo que tú y yo tenemos es magia,
Al menos, lo que yo tengo contigo.
Lo que parece increíble de aceptar es que esa magia sea unilateral. Por eso me niego a aceptar que sea irremediablemente mía e imposiblemente nuestra.
Aquel instante fue real. El momento de magia existió. O así lo creo. O así lo recuerdo. O así lo sé.
Hace poco Benedetti me contó que las personas somos islas, islas a la deriva que de vez en cuando, cuándo los vientos soplan favorables se chocan, se entrelazan, se enamoran. A fin de cuentas se crean puentes. Comparten realidades.
Yo sé que cuándo tú y yo nos miramos saltaron chispas, y como una mirada directa es algo que ni uno ni otro pueden desmentir, eso lo hace compartido. ¿Las sensaciones que se derivan de ella también? He ahí la gran duda. Y puede que la eterna. No sé si reuniré fuerzas suficientes para formularte esa pregunta algún día. Ni aunque logre embaucarte para entrar en mi cama o en mis sueños. Sería desvelarte demasiado.
Qué suerte que no sepas que te escribo.
Qué suerte que tan sólo eres dos ojos saltones en mi memoria
y tus párpados cayendo se me antojen guillotinas que dejan cicatrices ilusas y cuentos de princesas inconclusos.
Qué suerte que sé que volveré a verte.
No me preguntes por qué,
es lo que tiene la magia.
(que hoy se ha dejado caer en gotas desde el cielo)

3 comentarios:
Acabas de describir mis dos últimos días con la variante de que estoy jodida xD.
:)............ me encanta la imagen (aunque odio esa escena, ¿por qué no se ven? >_<)
guillotinas...cortar cabezas...descabezados...sin cerebro...sin capacidad de pensar: sí, es magia. Cuando todo funciona sin pensarlo. Es magia.
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